Aproximaciones a la Psicología del Arte


Aproximaciones a la Psicología del Arte


Por Manuel Montoya

 I

“Un objeto estético tiene que presentar un cierto orden que no debe ser ni demasiado simple ni demasiado complejo; tiene que facilitar procesos de reducción de información, es decir, de descubrimiento de supersignos”. (Schuster & Beisl, Psicología del arte)

En 1995 la fabricante de autos japonesa Nissan estaba en serios problemas financieros. Las ventas descendían a pesar de que en las revisiones de los expertos y en las evaluaciones técnicas sus modelos punteaban más alto que los modelos de sus competidores americanos y europeos. Luego de una investigación y entrevista a miles de potenciales clientes la razón afloró: las personas consideraban a los modelos de Nissan como sosos y feos y estaban dispuestos a pagar más dinero por otras marcas de autos más ineficaces, pero que poseían una apariencia más deportiva. Luego de rediseñar todos sus modelos para dotarlos de una línea más moderna, Nissan superó sus problemas y repuntó en el mercado. Pocas veces pensamos en la importancia que posee la belleza para fines práctico. Esa es una lección que los japoneses tuvieron que aprender.

Ninguna psicología del arte existe por sí misma, la psicología del arte sólo intenta elaborar teorías sobre la actividad creativa y la perceptiva usando los conceptos y principios vigentes de la psicología científica. Mientras en inglés, las referencias son abundantes, en español, prácticamente no existen estudios al respecto, los escasos que se pueden contar son, en muchos casos, divagaciones pseudoliterarias cobijadas bajo el el estéril manto del psicoanálisis. Pero, ¿es posible elaborar una psicología del arte? o ¿el gusto individual es demasiado fragmentario como para permitirlo?

En realidad, los gustos estéticos no son tan individuales y caprichosos. Las pinturas de Rubens o Turner se subastan por millones, debido al hecho de que millones de personas desean poseerlas pues las consideran bellas. Si mostramos un conjunto de diez cuadros abstractos a un grupo grande de personas y les pedimos que seleccionen tres, nos encontraremos que existe una preferencia general por ciertos cuadros. No sólo eso, entre más similares sean la edad, el grupo étnico y el nivel socio-económico, más claro y constante se mostrará el grupo de cuadros elegidos. Esto refleja, además, que la valoración artística está firmemente vinculada al medio histórico-cultural de cada individuo.

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EL JUEGO DE SABER MIRAR

Antoni Tápies

En blanco y negro

Galaxia Guttemberg-Círculo de lectores   

                                                                     
                                                                A mis amigos de Cavall Fort

¿Cómo hacer para mirar limpiamente, sin querer encontrar en las 
cosas lo que nos han dicho que debe haber, sino simplemente lo que Hay ?

He aquí un juego inocente al que os propongo que juguemos. Cuando miramos, normalmente sólo vemos lo que se nos da a nuestro alrededor: cuatro cosas a veces – a veces muy pobres– vistas sólo por encima en medio del infinito.

 Mirad el más sencillo de los objetos. Tomemos por ejemplo, una vieja silla. Parece que no es nada. Pero en todo el universo que incluye: las manos y los sudores cortando la madera que un día fue árbol robusto, lleno de energía, en medio de un bosque frondoso en unas altas montañas, el trabajo amoroso que lo construyó, la ilusión que la compró, los cansancios que ha aliviado, los dolores y alegrías que habrá aguantado, quién sabe si en grandes salones o en pobres comedores de barriada… Todo, absolutamente todo participa de la vida y tiene su importancia. Hasta la silla más vieja lleva en su interior la fuerza inicialo de aquellas savias que ascendían de la tierra, allí en los bosques, y que aún servirán para calentar el día en que, astillada ya, arda en algún hogar.


¡Mirad, mirad a fondo! Y dejaos llevar plenamente por todo cuanto hace resonar dentro de vosotros lo que nos ofrece la mirada, como quien va a un concierto con el vestido nuevo y el corazón abierto con la ilusión de escuchar, de oír sencillamente con toda su pureza, sin querer a toda costa que los sones del piano o de la orquesta hayan de representar forzosamente un determinado paisaje, o el retrato de un general, o una escena de la historia. A menudo se querría reducir la pintura a esta mera representación.

Aprendamos a mirar como el que va a un concierto. En la música hay formas sonoras, compuestas en un fragmento de tiempo. En la pintura formas visuales compuestas en un pedazo de espacio.

 Se trata de un juego. Pero jugar no significa hacer las cosas “porque sí”. Y como en todos los juegos de niños, los artistas tampoco hacen las cosas “porque sí”. Jugando… jugando, hacemos crecer nuestro espíritu, ampliamos el campo de nuestra visión, de nuestro conocimiento. Jugando… jugando, decimos y escuchamos cosas, despertamos al que se ha dormido, ayudamos a ver a quien no sabe o a quien le han tapado la vista.


Cuando miráis, no debéis pensar nunca lo que la pintura –o cualquier otra cosa de este mundo– “ha de ser”, o lo que muchos quieren que se limite a ser. La pintura puede serlo todo. Puede ser una claridad solar en medio de un soplo de viento. Puede ser una nube de tormenta. Puede ser la huella del pie de un hombre en el camino de la vida, o un pie que ha golpeado el suelo –¿por qué no?– para decir “¡basta!”. Puede ser un aire dulce de la alborada, lleno de esperanzas, o un aliento agrio que despide una cárcel. Puede ser las manchas de sangre de una herida, o el canto en pleno cielo azul, o amarillo, de todo un pueblo. Puede ser lo que somos, el hoy, el ahora y el siempre.

Yo os invito a jugar, a mirar atentamente… yo os invito a pensar.

para una filosofía del coleccionismo

Desde cajas de cerillas hasta obras maestras:

para una filosofía del coleccionismo

Arthur C. Danto

 

La práctica del coleccionismo artístico es al menos tan antigua como la de filosofar acerca de la naturaleza del arte, pero en el canon fundamental de los textos sobre estética, desde Platón y Aristóteles, pasando por Kant y Hegel, hasta llegar a Nietzsche y Heiddeger, no hay nada que nos permita concluir que el arte sea algo que las personas pueden coleccionar.

Gran parte de lo que han escrito los filósofos presupone que coleccionar arte constituye un afán casi irracional, bien porque el arte se presenta como algo demasiado despreciable para imaginarse que alguien pueda querer poseerlo, bien porque aparece como algo tan elevado que nadie que comprenda su naturaleza podría querer comprarlo o venderlo. La teoría del arte de Platón, que lo entiende como imitación, como algo poco menos efímero que una imagen reflejada en un espejo, desacredita las obras de arte hasta el extremo de que no tiene sentido desearlas: ¿quién en su sano juicio iba a tener interés en poseer una imitación? ¡Sería como querer poseer una sombra! Kant, que pensaba en el arte principalmente en términos de belleza, analizó la valoración de la belleza en clave de placer desinteresado. Pero, en realidad, lo que define la mentalidad del coleccionista es el interés, y el deseo de posesión parece tan arraigado en nuestra relación con el arte como lo está en nuestra relación con un ser amado.

«Monsieur le Prince de Galles –afirmó Rubens refiriéndose a Carlos I de Inglaterra– est le prince le plus amateur de la peinture qui soit au monde» [«el príncipe de Gales es el más entendido en pintura de todos los príncipes del mundo»]. Pero Carlos I no era un esteta desinteresado: compró obras de Rubens, así como los cartones de Rafael y las fabulosas colecciones palaciegas de Mantua, y consiguió que Van Dyck le hiciera unos retratos maravillosos a cambio de nombrarlo caballero y concederle un estipendio. Una vez que la Revolución se apropió de las obras de arte de los aristócratas, la actitud del pueblo francés consistió en reclamar que ahora eran suyas. Toda nación que se precie de serlo define su identidad mediante los tesoros que alberga en sus museos nacionales y negocia sin descanso para recuperar sus bienes culturales. Si Kant estuviera en lo cierto, ¿qué importaría dónde se alojaran los mármoles de Elgin?

 ¿Es éste únicamente un ejemplo más de la inconsciencia crónica de la filosofía, similar al hecho de que en ningún fragmento de su densa y abstracta prosa sobre la naturaleza humana se haya señalado una sola vez que los seres humanos son sexuados, por no hablar de que tienen género? ¿O se debe, por el contrario, al hecho de que el coleccionismo y la posesión son secundarios con respecto a la esencia del arte? ¡Hay tantas cosas que se coleccionan!, podría haber dicho el filósofo en su disculpa: cajas de cerillas, cromos de béisbol, botellas de cerveza, sellos, monedas, agitadores de cócteles, libros de bolsillo, huevos de aves, conchas marinas, simples piedras… Se puede crear una colección con cualquier tipo de objetos y, por tanto, también con obras de arte, siempre que se las considere entidades visibles y tangibles. Ahora bien, Hegel pensaba que el arte, como modo de ser del Espíritu Absoluto, era, junto con la religión y la propia filosofía, una de las encarnaciones espirituales más elevadas. Pero entonces, ¿qué puede tener en común el arte con las chapas de botella si con lo que realmente tiene afinidad es con la metafísica y la religión? ¿Qué nos diría acerca de la naturaleza de la filosofía el hecho de que haya coleccionistas de libros de filosofía?, ¿o acerca de las profundas verdades de El Corán el hecho de que los emires coleccionen ediciones raras de ese libro? El Corán podría habitar, y de hecho habita, en la memoria de las personas y en sus corazones. Al fin y al cabo, podría concluir el filósofo, debe de haber alguna razón por la que aquellos que disponen de los medios (los príncipes, los cardenales y los acaudalados del mundo), quieran coleccionar arte. El pueblo francés difícilmente podría haber sentido orgullo al apropiarse de la colección de yoyós de algún aristócrata. Carlos I no habría recibido ningún elogio si hubiera sido un entendido en calzadores ornamentales (de ser así, se le habría tildado despectivamente de chiflado)

Lo Feo Hoy : Humberto Eco

 En Página/12, publican un reflexivo fragmento de Historia de la fealdad de Umberto Eco.

Es parte del capítulo XV titulado precisamente “Lo feo hoy”. Primero, muestran esta nota:

 

El oído de los antiguos percibía que ciertos intervalos musicales eran disonantes y los consideraba desagradables, y el ejemplo clásico de fealdad musical ha sido durante siglos el intervalo de cuarta aumentada, o excedente, como por ejemplo do-fa diesis. En la Edad Media esta disonancia resultaba tan perturbadora que recibía el nombre de diabolus in musica. Sin embargo, los psicólogos han explicado que las disonancias tienen un poder excitante, y muchos músicos, a partir del siglo XIII, las han utilizado para producir determinados efectos en un contexto apropiado. De modo que el diabolus ha servido a menudo para obtener efectos de tensión o de inestabilidad que esperan una resolución, y ha sido utilizado por Bach, por Mozart en el Don Juan, por Liszt, Mussorgsky, Sibelius, Puccini (en Tosca), hasta el West Side Story de Bernstein, o para sugerir apariciones infernales, como sucede en la Condenación de Fausto de Berlioz.



El caso del diabolus in musica podría ser un excelente ejemplo final para esta historia de la fealdad, porque nos sugiere algunas reflexiones. Tres de ellas deberían desprenderse de forma evidente de los capítulos anteriores: la fealdad depende de las épocas y de las culturas, lo que era inaceptable ayer puede convertirse en lo aceptado de mañana, y lo que se considera feo puede contribuir, en un contexto adecuado, a la belleza del conjunto. La cuarta observación nos lleva a corregir la perspectiva relativista: si el diabolus se ha utilizado siempre para crear tensión quiere decir que hay reacciones basadas en nuestra fisiología que se mantienen más o menos inalteradas a través de los tiempos y de las culturas. El diabolus se ha ido aceptando no porque se hubiera vuelto agradable, sino justamente por ese olor a azufre que nunca ha perdido.

Después, en otra página, publican otro fragmento del mismo libro en el que emerge la pregunta: “¿El recurso a lo feo es, por tanto, un medio para denunciar la presencia del Mal?”. Es muy interesante lo que dice Eco:

 

Por esta razón el diabolus aparece hoy en gran parte de la música heavy metal (por ejemplo, en Purple Haze de Jimi Hendrix), y a veces como provocación “satánica” explícita (véase Diabolus in musica de los Slayer). George Romero, el director de La noche de los muertos vivientes y de otras películas de terror, en unas declaraciones sobre su poética, al hablar de la conmovedora ternura del monstruo de Frankenstein, King Kong o Godzilla, recuerda que sus zombis tienen la piel arrugada y putrescente, los dientes y uñas negros, pero son individuos con las mismas pasiones y exigencias que nosotros. Y añade: “En mis películas sobre los zombis, los muertos devueltos a la vida representan una especie de revolución, un giro radical en el mundo que muchos de mis personajes humanos no logran comprender y prefieren considerar a los muertos vivientes como el Enemigo cuando, en realidad, ellos son nosotros. Yo utilizo la sangre con toda su horrenda magnificencia para que el público entienda que mis películas son más una crónica sociopolítica de la época que estúpidas aventuras con salsa horror”. ¿El recurso a lo feo es, por tanto, un medio para denunciar la presencia del Mal? El propio Romero admite que el terror “dispara las ventas” y admite que el terror es apreciado por ser interesante y excitante. Por no hablar de cuando se convierte en celebración del Mal, aunque sea en casos marginales como el satanismo de los psicópatas.



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The Stone Cutter (El cantero)

The Stone Cutter (El cantero)

Había una vez un cantero que estaba insatisfecho consigo mísmo y con su posición en la vida. Un dia pasó por la casa de un rico mercader. A través de la verja abierta, vió muchas hermosas pertenencias e importantes visitantes ” cuán poderoso debe ser este mercader!”, pensó el cantero.
Se volvió muy envidioso y deseó poder ser como el mercader.

Para su sorpresa, el se vió de repente convertido en el mercader, disfrutando más lujos y poder que nunca hubiera imaginado, pero envidiado y detestado por aquellos menos ricos que él mísmo. Pronto, pasó un funcionario de alto rango, llevado en una silla , acompañado por sirvientes y escoltado por soldados batiendo gongs. “Cuán poderoso es este funcionario” pensó, “quisiera ser un oficial de alto rango”.

Entonces se vió convertido en el oficial, llevado en volandas a todas partes, temido y odiado por todo el mundo que le rodeaba. Era un caluroso dia de verano, así que el oficial se sintió incómodo y la silla se volvía pegajosa. Miró arriba al sol. Brillaba orgullosamente en el cielo, sin ser afectado por nada. “Cuán poderoso es el sol” pensó. “Quisiera ser el Sol”. Entonces se vió convertido en el Sol, brillando con fuerza, secando los campos, maldecido por los granjeros y obreros.

Pero una gigantesca nube se interpuso entre él y la tierra, impidiendo que sus rayos llegaran más abajo. “Cuán poderosa es esta nube”, pensó, ” Quisiera ser una nube” Entonces se convirtió en la nube, inundando los campos y los pueblos, odiada por todos los que se encontraban bajo ella.

Entonces se dió cuenta que era arrastrado por el viento “Cuán poderoso es el viento” pensó, “quisiera ser el viento”

Entonces se convirtió en el viento, levantando las tejas de las casas, arrancando árboles y odiado por todos. Pero trás un rato, se encontró con algo que no podía mover, por mucho que soplara contra ella: una inmensa, poderosa roca, más poderosa que cualquier otra cosa sobre la faz de la tierra.

“Cuán poderosa es esta roca” pensó, “quisiera ser esta roca”. Entonces se convirtió en la roca, más poderosa que cualquier otra cosa sobre la tierra. Per mientras que permanecía allí, oyó el sonido de un martillo golpeando un cincel sobre una superfície dura, y sintió que estaba cambiando.

“¿Que puede ser más fuerte que yo, la roca?” pensó.

Miró hacia abajo y vió la figura de un cantero

Benjamin Hoff — Historia hallada en ” Chris P’s Pages of Inspiration”)

Fuente: http://www.artifexbalear.org/stcutter.htm

La sexualidad en la Grecia clásica

La sexualidad en la Grecia clásica

por Karina Donangelo

Para aquellos espíritus intolerantes y conservadores que tanto se escandalizan con algunos comportamientos sexuales y para quienes creen que la trasgresión y liberalidad de las costumbres (independientemente si las consideran positivas o negativas), son sólo atribuibles a los tiempos actuales, Karina Donángelo Katzellis realizó un artículo sobre algunas cuestiones de la sexualidad en la Grecia clásica, cuna de la civilización occidental. Sumado al interés que despierta conocer un poco más sobre un período tan importante de la historia, y la posibilidad de tener una mayor perspectiva histórica sobre el tema, se puede apreciar que “sobre gustos… no hay nada escrito”, ni ahora ni antes…

Sí. así como los ve, los más famosos y reputados filósofos y estadistas griegos gustaban de personas de su mismo sexo. Otros en cambio le hacían el cuento de la “buena pipa” a sus ingenuas esposas, y se iban de parranda con sus amigos a un burdel, situado en las cercanías del Pireo.

Hasta podría decirse que hubo maestros e instructores más que libinidosos. Mientras que no faltaban aquellos que acusaban a las mujeres de “histéricas”, y de ser “más brutas que una mula”…

Ya por aquel entonces, antes y durante el siglo V antes de Cristo, las mujeres denunciaban en reuniones de amigas y a sus doncellas que sus esposos las hacían sentir como una “mujer-objeto”.

Y más de un chismoso, al que le gustaba hacer “leña del árbol caído”, sacó a unos cuantos personajes sobresalientes de la época, los trapitos al sol, dando a conocer ciertas “aventuras” non santas, o affaires con personas de su mismo sexo.

 

Si estudiamos la historia y la mitología de la antigua civilización helénica observaremos la preponderancia que tenía el amor para los griegos, en sus más variadas formas.

En la religión griega puede encontrarse una gran mezcolanza de dioses, diosas, semidioses, héroes y hombres que constituyen la herencia de los pueblos mediterráneos. Pero a esto se suma también, la enorme influencia de los pueblos asiáticos y prehelénicos, que minaron las costas del Mar Mediterráneo con sus creencias y sus prácticas amatorias. De hecho, ya en la Grecia clásica se hablaba de la “histeria femenina”; del sentido de la “mujer – objeto”, la exaltación del “machismo” (misoginia) y tanto la prostitución, como la homosexualidad eran prácticas habituales, en todos los estratos de la sociedad.

:: Culto a la Virginidad

Frente a la práctica de la Prostitución sagrada, procedente de Babilonia, Menfis, Jerusalén y Sumeria se encuentra, por contraste el Culto a la Virginidad, también nacido de Oriente. Según esta creencia, la pérdida de la virginidad era vista como una forma latente de muerte, de aquí surge la leyenda de Artemis, la diosa virgen.

Esto no impidió, no obstante, que dicha divinidad de la Castidad diese cincuenta hijos a Endimión y otorgase ciertos “favores” a Orión y a Pan. Artemis, según cuenta la leyenda tuvo un séquito de sesenta hijas de Océano y todas las jóvenes que deseaban acompañarla debían hacer voto de castidad. Sus sacerdotisas eran todas vírgenes y cuando se casaban debían abandonar la Orden sagrada.

La leyenda de Calipso, por ejemplo cuenta que fue seducida por Júpiter y al ser descubierto su desliz, para que no vieran su abultado vientre, por el embarazo se negó a ir al baño con sus compañeras. Artemis la expulsó de su séquito.

:: El origen de Hermafrodita

De Extremo Oriente llegaron también formas míticas concretadas en el fruto de los amores de Hermes y Afrodita, más conocido, por los relatos de Plinio, como el Hermafrodita.

La cómica leyenda es relatada por el poeta latino Ovidio. Hermafrodita es un joven adolescente, que llega a un lago, cuyas aguas son límpidas hasta el fondo. Allí lo ve Salmacis, una náyade voluptuosa, quien se queda extasiada al observar su belleza. La joven exclamó ardiente: “Yo te amo, te deseo y quiero compartir contigo mi lecho”.

El joven Hermafrodita, que ignoraba el amor se lanzó despavorido a la fuga. Ella, entonces se alejó para no intimidarlo. Él se desnudo, creyendo que nadie lo observaba y jugó con las olas. La ninfa, sin embargo, observándolo, presa del deseo lo abrazó por la fuerza y estrechando su cuerpo sobre el cuerpo desnudo del muchacho, invocó: “Que no pueda este joven separarse de mí, ni yo de él”.

Los dioses la escucharon y juntaron sus cuerpos; ambos crecieron bajo el aguijón del tiempo, como si fueran la rama de un mismo árbol, pero participando de su doble naturaleza. Y así nació Hermafrodita, un ser con sexo masculino y femenino a la vez.

:: Infidelidad y Prostitución

Pero en Grecia, no todos fueron leyendas mitológicas. El sexo era algo que formaba parte importantísima en la vida de los griegos. Y no era puro cuento… Si bien, la familia llegó a ser el fundamento de la sociedad; en la esfera sexual, los griegos tuvieron las mayores variantes imaginables.

 

En la civilización cretense, la mujer disfrutaba de gran libertad, podía frecuentar banquetes, representaciones teatrales y jurídicamente se igualaba al hombre. El matrimonio, dentro de la sociedad minoica (desarrollada en Creta), lazo de unión de toda la vida social, se hallaba bajo la invocación de la Madre Tierra. Hombres y mujeres acudían a las cumbres de las montañas, los bosques y grutas, donde depositaban ofrendas y sacrificaban animales. Y esto también permitía que lo sexual fuese concebido como una necesidad natural satisfecha libremente. Los jóvenes se unían en los campos, sobre la hierba o el trigo recién segado.

Desaparecida la civilización minoica, se desarrolla en todo su esplendor, la civilización micénica, en el corazón continental de la antigua Hélade. De este período micénico de hombres fogosos, viriles y belicosos, guerreros y navegantes, denominados por Homero como “aqueos”, subyacen innumerables referencias, que dan cuenta de una sexualidad rica y exuberante.

:: Ningunos señores de su casa…

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El Gálata Moribundo

El Gálata Moribundo. Museos Capitolinos

 

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La contemplación de esta maravilla inspiró a Lord Byron quien plasmó esta imagen en palabras en el 4º canto de su poema

 

Las peregrinaciones de Childe Harold

 

I see before me the Gladiator lie:

He leans upon his hand – his manly brow

Consents to death, but conquers agony,

And his droop’d head sinks gradually low –

And through his side the last drops, ebbing slow

From the red gash, fall heavy, one by one,

Like the first of a thunder-shower; and now

The arena swims around him – he is gone,

Ere ceased the inhuman shout which hail’d the wretch who won.

He heard it, but he heeded not – his eyes

Were with his heart, and that was far away;

He reck’d not of the life he lost nor prize,

But where his rude hut by the Danube lay,

There where his young barbarians all at play,

There was their Dacian mother – he, their sire,

Butcher’d to make a Roman holiday –

All this rush’d with his blood – Shall he expire

And unavenged? Arise! ye Goths, and glut your ire!

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Vi ante mí al gladiador caído:

Se apoya sobre su mano – su frente varonil

Acepta la muerte, pero conquista la agonía,

Su cabeza caída baja gradualmente

Y a través de su costado las últimas gotas, fluyen despacio

Desde la roja herida, caen pesadas, una a una,

Como el primero de una tormenta de truenos; y ahora

La arena gira a su alrededor – él se ha ido,

Antes de que cesara el inhumano grito que graznó el miserable que le ganó

Él lo escuchó, pero no hizo caso – sus ojos

Estaban con su corazón, ambos muy lejanos;

Él no reparaba en si su vida se perdida o se ganaba

Pero en su ruda cabaña, en la ribera del Danubio,

Estaban sus jóvenes bárbaros prestos

Estaba su madre Daciana – él, su señor,

masacrados en una fiesta romana –

Todos apremiados por su sangre – ¿Expirará

sin venganza? ¡Arriba! Vosotros Godos, ¡y desatad vuestra ira!

 

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fuent: http://civiliblog.blogcindario.com/2007/05/00094-el-galata-moribundo-museos-c…

Waldo Rodriguez/Los Escultores de Antioquia/Colombia

Waldo RodriguezSanta rosa de Osos, 1851. Santa Rosa deOsos, 1908Escultor. No hizo estudios especiales; no obstante por su propio esfuerzo logró una cultura que le permitió asimilar conocimientos y compartirlos con las gentes de su generación. En una pequeña monografía de Santa Rosa de Osos, dice Libardo Bedoya C., al hablar de este escultor que “sólo la fuerza elemental de sus manos y una hachuela” fueron los instrumentos de su arte. Así se hizo y conformó su obra este escultor y artífice de tanta significación.

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Al terminar la estatua de Bolívar, el Cabildo Municipal de su ciudad, en el Acuerdo número 9 del 24 de Agosto de 1894, procedió a comprársela. Su costo, según el mismo Acuerdo y en el Artículo Segundo, fue de $ 400.00. Para la realización de ella le sirvió de modelo un retrato del Libertador enviado por uno de sus amigos.

También son obras suyas la Estatua de Córdoba, que estaba en la Plaza Principal de Rionegro; un Cristo Resucitado, en Entrerríos y El Nazareno, que se conserva en la Capilla de la Humildad de Santa Rosa de O.

Fuente “La Evolución de la pintura y la escultura en Antioquia

Por el Maestro Jorge Cardenas y Tulia Ramirez de Cardenas

Medellín , Colombia

Mercado y Ferias de Arte Contemporáneo en Colombia

RAFAEL BOTERO

Sobre el mercado de arte contemporáneo podemos decir que en Bogotá, más que en otras ciudades de Colombia, ha venido adquiriendo estatura. Hoy día es común ver como se abren espacios alternativos y nuevas galerías. Esto ha venido sucediendo desde que algunos de nuestros grandes artistas entre los que se encuentran Obregón, Grau, Wideman, Edgar Negret, Ramírez  Villamizar y Fernando Botero hicieron sus primeras exposiciones en galerías como la Casimiro Eiger, la Buchhols y la Leo Matiz donde el maestro Botero expuso por primera vez. Luego aparecieron galerías como la  Belarca o la Garcés y Velásquez y así sucesivamente hasta hoy.Nos visitan un promedio de dos curadores extranjeros por mes, con el fin de ver que está pasando en nuestro país en el terreno del arte, tanto en galerías como en talleres de artistas. Como ha ocurrido con la reciente visita de los curadores del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), de España.Actualmente, hay una gran fuerza joven y creadora en todo nuestro territorio. Esto muestra  que “Colombia no es un país plano sino un país inspirador” como apunta Gloria Saldarriaga, quién junto con Juan Gallo son los dueños de la Galería “Al Cuadrado” de Bogotá. Suceden cosas todos los días: Hay violencia, belleza, dolor, paisaje, contradicción, climas, fiesta, pobreza, política, el absurdo hace parte de nuestro pan de cada día y con todo esto Colombia está catalogado como uno de los países más felices del mundo.Cada vez más, nuestros artistas, a punta de talento, se van abriendo camino y ya llegan a colecciones tan reputadas como la Caixa de España, la Cisneros-Phelps de Venezuela; así como la Jumex o la Somaya de México por mencionar solo algunas. Asimismo, se insertan en galerías y espacios institucionales que van desde la Gallery 10-DC de Washington donde se presenta Luis Guillermo Botero, pasando por el museo Antropológico y de Arte contemporáneo (MAAC) de Guayaquil donde exponen artistas como Antonio Caro y Rosemberg Sandoval, hasta las tan prestigiosas galerías “Iniva” y “Tate Moden” de Londres en la que han presentado sus obras artistas como Oscar Muñoz y Doris Salcedo respectivamente. Sin mencionar los espacios, galerías, museos y casas de subastas donde han llegado, exhibido y vendido artistas como Luis Caballero y Fernando Botero.

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