Soneto XXVII

Por Michelangelo Buonarroti I' mi credetti, il primo giorno ch'io mira' tante bellezze uniche e sole, fermar gli occhi com'aquila nel sole nella minor di tante ch'i' desio. Po' conosciut'ho il fallo e l'erro mio: ché chi senz'ale un angel seguir vole, il seme a' sassi, al vento le parole indarno isparge, e l'intelletto a Dio. Dunche, s'appresso il cor non mi sopporta l'infinita beltà che gli occhi abbaglia, né di lontan par m'assicuri o fidi, che fie di me? qual guida o qual scorta fie che con teco ma' mi giovi o vaglia, s'appresso m'ardi e nel partir m'uccidi?…

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Soneto XXVI

Por Michelangelo Buonarroti Felice spirto, che con zelo ardente,  vecchio alla morte, in vita il mio cor tieni,  e fra mill'altri tuo diletti e beni  me sol saluti fra più nobil gente;  come mi fusti agli occhi, or alla mente,  per l'altru' fiate a consolar mi vieni,  onde la speme il duol par che raffreni,  che non men che 'l disio l'anima sente.  Dunche, trovando in te chi per me parla  grazia di te per me fra tante cure,  tal grazia ne ringrazia chi ti scrive.  Che sconcia e grande usur saria a farla,  donandoti turpissime pitture  per rïaver persone…

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Recordando al Escultor José Horacio Betancur a sus 62 años de muerto !

Quiero hoy 10 de Noviembre recordar la muerte hace 62 años del Gran Escultor con un escrito de su amigo El Poeta Oscar Hernández ENTRADA A LA MADERA Y A LA PIEDRA Por: Oscar Hernández  para El Colombiano Literario,Domingo 17 de Noviembre de 1957 ( A José Horacio Betancur ) Cuentan que fué primero el barro que el hombre y que antes que aquel lIegó por los aires del mundo el creador Soplo Divino. Cuentan que el primer habitante salió de la orilla de un río, animado y vital entre las manos todopoderosas de nuestro Dios. Hermosa suma divinidad, barro, selva,…

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SONETO XXV

SONETO XXV Por Michelangelo buonarroti Dal dolce pianto al doloroso riso,da una etterna a una corta pace caduto son: là dove 'l ver si tace, soprasta 'l senso a quel da lui diviso.  Né so se dal mie core o dal tuo visola colpa vien del mal, che men dispiace quante più cresce, o dall'ardente face de gli occhi tuo rubati al paradiso.  La tuo beltà non è cosa mortale,ma fatta su dal ciel fra noi divina; ond'io perdendo ardendo mi conforto,  c'appresso a te non esser posso tale.Se l'arme il ciel del mie morir destina, chi può, s'i' muoio,…

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Soneto XXIV

Por Michelangelo Buonarroti Si fuese el fuego igual a la belleza de vuestros ojos, que de ellos sale, no habría en el mundo región tan helada que no ardiese cual dardo encendido. Mas el cielo, piadoso a nuestros males, de toda la beldad que en vos comparte, la visiva virtud cela y divide por la vida aquietar mortal y áspera. No es pues igual el fuego a la belleza, ya que se enllama y enamora sólo de lo bello celeste que él conozca. Y así ocurre, señor, en la edad mía: sino veis que por vos ardo y muero, es…

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Soneto XXIII

Por MIchelangelo Buonarroti No sé si es la deseada luz de su primer autor, que el alma siente, o si entre la memoria de la gente  alguna otra beldad brilla en el corazón; o si fama o algún sueño lo produce manifiesto a los ojos, al corazón presente, de sí dejando un no sé qué ardiente que quizá es lo que me lleve a llorar. Lo que siento, lo que busco y me guía en mí no está;  ni bien sé mirar donde encontrarlo pueda, aunque alguien me quiera mostrar. Esto, señor, me ocurre tras de verte, un dulce amargo, un…

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Soneto XXII

Soneto XXII Por Michelangelo Buonarroti Si en el rostro por los ojos el corazon se ve, otro signo no habrá más evidente de mi fuego; así es que baste ello, mi señor querido, para pedir merced. Quizá tu espíritu, con fe mayor De a que espero, al ver la honesta llama Que me arde, presto se apiadará de mí, Pues la gracia abunda en quien la pide bien. ¡ Feliz jornada tal, si ello fuera cierto ¡ Deténganse un momento tiempo y hora, el sol y el día en su carrera antigua; así yo tenga, y no por mi mérito,…

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Soneto XXI

Soneto XXI Por Michelangelo Buonarroti Yo lo he, por cortesia vuestra, recibido Y lo he leído más de veinte veces. Tanto ayudan a vuestro ser los dientes, Como el alimento a un cuerpo ya nutrido. Con todo, desde que os dejé, he sabido Que a Caín contaís en los antecesores, Y en tal modo procedeís de su tronco, Que el bien de otro, vos lo habeís perdido. Envidiosos, soberbios, del cielo enemigos, La caridad del prójimo os fastidia, Y sólo de vuestro daño sois amigos. Lo que dice el Poeta, de pistoya, Tenedlo en mente, y basta; y si hablas…

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Soneto XX

Por Michelangelo Buoarroti XX Quiza para que de otros compasión me venga, Para que de ajenos golpes no me ria,  con mi propio valer, sin otro guía, ha caído el alma que tan digna fuera. No sé bajo qué otra enseña militar No para vencer, para escapar segura, Si el tumulto de adversarios gritos No me mata, o tu poder no me sostiene. ¡OH carne, sangre, leño, oh dolor extremo, haced justicia vosotros del pecado en que nací, al igual que mi padre! Solo en ti hay bondad; tu piedad suprema Socorra mi ante dicho inicuo estado, Tan cerca de…

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Soneto XIX

Por Michelangelo Buonarroti XIX Tan amigo a la fría piedra le es su fuego que, si con un golpe, la circunscribe, aunque la queme y despedace, aun vive uniendo con ello otras para lugar duradero. Y si resiste en la hornaza, vence al estío o al invierno, y alcanza mayor valor que antes, como purgada entre las altas y divinas almas que al cielo volviese del infierno. Librado de mi, si me disuelve el fuego, que dentro me es como un juego oculto, ardo y me apago y aun puedo vivir mucho. Entonces, si vivo hecho humo y polvo, eterno bien seré, si me endurezco al fuego; y quien me golpea no es…

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