Soneto XVII

Por Michelangelo Buonarroti XVII Si yo hubiera creído a la primera mirada al cálido sol de esta fénix alma por fuego renovarme, como acostumbra ella en la vejez extrema, en el que entero ardo, cual velocísimo ciervo, lince o leopardo sigue su bien y del dolor escapa, a los actos, sonrisas y honestas palabras corriendo habría ido, mas soy presto tarde. ¿Pero por qué dolerme, si veo en los ojos de este ángel único y contento mi paz, mi reposo y mi entera salud? Peor hubiera sido -quizá- primeramente verlo y oírlo, que ahora con igual vuelo consigo me arrastra a seguir su virtud.  Miguel Ángel Buonarroti De 1532. Siempre la historia amorosa…

Continuar leyendo

Soneto XVI

Por Michelangelo Buonarroti XVI Tú sabes que sé, mi señor, y sabes que me aproximo más para gozarte, y sabes que sé que sabes quien soy: ¿a qué pues más retardo en saludarse? Si verdad es la esperanza que me das, y verdad mi gran deseo concedido, el muro rómpase alzado entre los dos, que son mas fuertes los daños ocultos. Si solo amo de ti, mi señor querido, lo que de ti mas amas, no te enojes, si un espíritu del otro se enamora. Lo que en tu bella faz aprendo y busco, mal lo comprende el ingenio humano: Quien saberlo quiera, ha de morir entonces.  De 1532. Obviamente, es el inicio…

Continuar leyendo

Soneto XV

Por Michelangelo Buonarroti XV Si un casto amor, si una piedad altísima, si una fortuna igual a dos amantes, si una suerte adversa les importa a ambos, si un espíritu y querer rige su corazón; si eterna es un alma, pero los cuerpos dos, llevándolos al cielo con alas similares; si Amor a un tiempo y con dorado dardo lo íntimo de dos pechos lacera y arde; si uno ama al otro y ninguno a sí mismo, con igual gusto y cariño, a punto extremo que quieran los dos al mismo fin llegar: entre mil y mil, a cien alcanzarían con tal nudo de amor, y semejante fe; que solo él desde lo…

Continuar leyendo

Soneto XIV

Por Michelangelo Buonarroti XIV Si el deseo inmortal que alza y modera los demas pensamientos, aflorase los míos, quizá a quien en la casa de Amor despiadado reina, tornarle podría en apiadado. Más pues que el alma por ley divina mucho vive, y el cuerpo muere en breve, no puede el sentido su alabanza o valor describir del todo, si del todo no entiende. Entonces, ¡ay de mi!, ¿cómo será entendido el casto deseo que al corazón enciende, por quienes siempre a sí en los demás se ven? Mi jornada mejor no me es posible con mi señor que atiende a las mentiras, pues diciendo verdad, es embustero quien no cree.  Miguel Ángel…

Continuar leyendo

SONETO XIII

Por Michelangelo Buonarroti XIII Cuando el ministro de los suspiros míos en el mundo, ante mis ojos, se apartó de sí, natura, que dignificarlo quería entre nosotros, avergonzada quedó, y quien le vio, en llanto. Más cual de otros no se envanezca hoy de este sol del sol, que así lo apaga y toma la muerte, pues amor venció, que vivo le hizo en la tierra y entre otros santos del cielo. Así creía la muerte inicua y mala acabar el son de sus virtudes tantas, y que el alma se dijese menos bella. Efectos contrarios iluminan los valores de la vida mas que cuando en vida estaba, y muerto es del cielo,…

Continuar leyendo

Soneto XII

Por Michelangelo Buonarroti Soneto XII Si mi tosco martillo en duras piedras de humano aspecto forma aquello o esto, del ministro que lo escolta, empuña y guía toma el movimiento, y da pasos ajenos. Mas el divino que en el cielo está y mora, a los demás y a sí, moviéndose embellece; y si ningún martillo sin otro martillo puede hacerse, de ese vivo se hacen otros. Y pues que el golpe más merito tiene cuanto mas se levanta de la fragua, este sobre el mío ha volado al cielo. Por lo que mi no acabado vendrá a menos, si ayuda no le da la fábrica divina para hacerlo, pues en el mundo…

Continuar leyendo

Soneto XI

Por Miguel Angel Buonarroti Soneto XI La razón conmigo se lamenta y duele, mientras amando espero ser feliz; con ejemplos fuertes y palabras ciertas rememora mi vergüenza y dice: -¿Qué te reportara tan vivo sol sino la muerte? Y no cual la del fénix-. Mas poco ayuda, que a quien quiere caer, no basta esa rápida mano vencedora. Conozco mis daños y la verdad entiendo; del otro lado albergo un corazón distinto, que más me mata cuanto más me entrego. Entre dos muertes mi señor se asienta: Esta no quiero, la otra no comprendo: y suspenso así, mueren alma y cuerpo.  Escrito con posterioridad a1528. En el mismo folio del manuscrito hay unos…

Continuar leyendo

Recordando a un Gran Escultor a los 101 años de su nacimiento !!

RECORDANDO A UN GRAN ESCULTOR COLOMBIANO José Horacio Betancur y la Casa de la Cultura Por León Zafir, cedido para El Colombiano Literario , Domingo 24 de noviembre  de 1957. …”De irrevocable extracción obrera y campesina, como que su padre, labriego ocasional, ejercía en la época del advenimiento de José Horacio, con suma honradez y modestia el honesto oficio de carpintero, desde su infancia el artista de que se viene en trato se sintió atraído por las aficiones obreras de su progenitor, y tras de haber cursado estudios elementales en la única escuela de varones que existía en el poblacho, abrazó…

Continuar leyendo

SONETO X

Por Michelangelo Buonarroti Dime de grado, Amor, si estos mis ojos de veras ven a la beldad que aspiro o si va dentro en mi, y a donde miro, veo esculpido entonces su rostro. Tú lo debes saber, pues que con ella vas a arrancarme la paz y darme enojo; mas perder no querría un mínimo suspiro, ni pedir otro fuego de mas breve ardor.-La belleza que ves en verdad está en ella, pero crece al subir hasta un lugar mejor, y por los ojos mortales viene el alma. Ahí divina se vuelve, honesta y bella, pues semejante a sí es todo lo inmortal: Y esta, no aquella, se llega hacia tus…

Continuar leyendo

SONETO IX

Por Michelangelo Buonarroti IXEspíritu bien nacido, en el que se espeja y ve en tus hermosos miembros caros y honestos cuanto cielo y natura en nosotros pueden hacer, cuando a ninguna otra su bella obra ceden: Espíritu delicioso, en el que se espera y cree por dentro, cual aparece en el rostro afuera, amor, piedad, merced, tan raras cosas, cual nunca con fe tal se unieron en belleza. Me cautiva el amor, y la beldad me ata; la piedad, la merced con su mirar suave quieta esperanza al corazón le otorgan. ¿Qué uso o qué gobierno niega al mundo, qué crueldad de hoy o cual mas tarde, que no perdone muerte obra tan…

Continuar leyendo

Fin del contenido

No hay más páginas por cargar

Cerrar menú