Saltar al contenido
Volver

SONETO VII

Actualizado:

Por Michelangelo Buonarroti . Cuando al siervo el señor con áspera cadena sin otra esperanza en cárcel tiene preso, tanto se habitúa a su mísero estado que apenas llega a reclamar ser libre. Aun al tigre o la sierpe el hábito refrena, y hasta al fiero león en las selvas nacido; y el nuevo artista cansado del trabajo, habituándose al sudor amengua su fatiga. Mas a imagen tal el fuego no se une; pues si el humor de un leño verde apaga al frío viejo lo calienta y nutre, y tanto en verde edad lo torna y estimula, renueva e inflama, alegra y hace joven, que con su aliento amor alma y corazón ciñe. Y si se burla o finge, quien dice que es vergüenza en la vejez amar a un ser divino, seguro miente. El alma que no sueña, no peca por amar las cosas naturales, utilizando peso, término y medida.* . . *

Reaparición de la obsesión Miguelangelesca de sentirse viejo. Parte del soneto desarrolla la ides de que el amor (por fuego) abate al joven, pero nutre y rejuvenece al viejo.


Compartir en:

Artículo anterior
SONETO VIII
Artículo siguiente
LA PUJANZA ANTIOQUEÑA