Soneto XXVI

Soneto XXVI

Por Michelangelo Buonarroti

Felice spirto, che con zelo ardente, 

vecchio alla morte, in vita il mio cor tieni, 

e fra mill’altri tuo diletti e beni 

me sol saluti fra più nobil gente; 

come mi fusti agli occhi, or alla mente, 

per l’altru’ fiate a consolar mi vieni, 

onde la speme il duol par che raffreni, 

che non men che ‘l disio l’anima sente. 

Dunche, trovando in te chi per me parla 

grazia di te per me fra tante cure, 

tal grazia ne ringrazia chi ti scrive. 

Che sconcia e grande usur saria a farla, 

donandoti turpissime pitture 

per rïaver persone belle e vive. 

Por ´MIGUEL ÁNGEL BUONARROTI

SONETO XXVI

Feliz espíritu, que con ardiente celo, 

viejo de muerte, al corazón das vida, 

y entre otros mil deleites y bondades 

me saludas a mí entre gente más noble; 

como a mis ojos fuiste, y a la mente ahora, 

a consolarme vienes en lugar de otros, 

y la esperanza pone freno al daño 

que siente el alma no menos que el deseo. 

Así es que, hallando en ti quien por mi habla 

gracia de ti por mi entre cuidados tantos, 

tal gracia te agradece quien te escribe. 

Que grande y sucia usura al fin sería, 

regalarte torpísimas pinturas 

a cambio de persona viva y hermosa. 

Escrito alrededor de 1533. Guasti y Frey lo pensaban dedicado —años más tarde— a Vittoria Colonna. Girardi, por idéntica razón que el anterior, lo coloca acertadamente entre los inspirados por Cavalieri. 

El Felice spirto del comienzo es evidentemente el del muchacho. Bartolomeo Angiolini hacía de enlace entre Miguel Angel y Tommaso en los primeros tiempos de la amistad. Y sabemos, además, que Miguel Angel regaló a Cavalieri varios dibujos de tema mitológico.