PARA CERRAR CON BROCHE DE ORO

El Periodico GENTE  DE ENVIGADO   de hoy  30 de  junio  de2017

acaba de publicar una bella semblanza de mis comienzos escultóricos que quiero compartir con todos ustedes . !!!

A la vez que hago publico mi reconocimiento a mi AMIGO  ya fallecido Santiago Castro Agudelo quien fue quien me dió la palmadita en la espalda para que yo tomará mi rumbo en el Arte Escultórico

 

El Colombiano gente

 

Exposición de esculturas y relieves en Terracota

El Períodico EL COLOMBIANO  registró asi  la noticia de mi Exposición

El  lunes 12 de junio de2017

Esta fúe mi intervencion como  presentación  de mi obra en El Museo “MAJA”  de Jericó, Antioquia el 10 de Junio de 2017 :

Buena noches,

Mis agradecimientos muy especiales al Doctor Roberto Ojalvo y a su equipo de colaboradores por hacer posible esta muestra en este bello Museo .

Quiero contarles algo acerca de mis esculturas para entender mi razón de ser ! Como escultor ¡

En mis investigaciones con diversos materiales clásicos para elaborar esculturas, se encuentra actualmente mi más reciente producción “ de esculturas y relieves en arcilla, barro ( terracota ).

Hago énfasis en este material como elemento puro y esencial, tanto como original y único.

Toda mí obra es un reencuentro comigo mismo, es recobrar caminos de libertad, toda mí obra es una busquedad de experiencias nuevas y realidades concretas. Mi escultura es una busqueda de satisfacciones intimas trabajando los materiales en su esencia, en este caso el barro, no olvidando que el barro es el carboncillo del escultor con este material se muestra la escultura en toda su dimensión.

En mi búsqueda de mi identidad, está lo natural y la recreación de la forma; pues esto es mi escultura: una simbiosis de forma, espacio y contenido.

La necesidad interior de comunicación y de convivencia humana, me han llevado a realizar y trabajar la ESCULTURA .   Una labor que desempeño por puro placer, por sentirme bien, a gusto y feliz de lograr algo que me llena y satisface, donde he sacrificado al MIGUEL ÁNGEL hombre por el MIGUEL ÁNGEL escultor.

Con la obtención de resultados altamente satisfactorios que han dado origen a una serie de esculturas libres y abiertas, donde importa más la cadencia de los bajos y altos relieves, las depresiones y surcos; que hacen de la escultura una sinfonía de formas y volúmenes, independiente del mensaje o actitud que allí pueda reflejarse. Es un trabajo con un lenguaje directo y universal, mas que particular.

Mi obra es un volver la mirada hacia atrás, hacia lo conocido para enfrentar lo desconocido, con la seguridad que me dan 44 años de investigaciones en forma, volumen, diseño, contenido y materiales; haciendo ESCULTURA por convencimiento propio.

Son 34 esculturas en Terracota (barro ,arcilla) donde prima el mensaje directo, la obra sobria, vigorosa y universal de un escultor cuya trayectoria se remonta a 44 años de investigaciones, además más de 80 exposiciones entre individuales y colectivas y la realización de más de 35 monumentos públicos,

El tema, idea o filosofía central es la escultura en sí misma, el cuerpo de la mujer en este caso es una respuesta a la búsqueda de la armonía que debe llevar la escultura.

Para mi LA MUJER ha sido el tema de mi vida, el motor que me ha impulsado, me ha inspirado, me ha llevado a trabajar casi frenéticamente, a ella le debo gran parte de mi obra escultórica. Ella ha sido todo. Rindo con mis esculturas un homenaje a esa MUJER.

El cuerpo de la mujer ha sido un pretexto para un análisis, para preguntarme acerca de mi qué hacer frente al arte y la sociedad. MIS esculturas de mujeres no son ninguna mujer en particular, está idealizada, es la búsqueda de la bondad, de la belleza misma a través de sus formas y el encuentro conmigo mismo a través del trabajo continuo y la investigación constante. Es un trabajo consciente de la búsqueda y entendimiento de la estructura interna de esas bellas formas femeninas. no en su representación humana de carne y hueso sino de barro lo que le da un toque de vitalidad y fuerza expresiva.

Gracias.

Algunos recuerdos de la inauguración:

Exposición de esculturas y relieves en Arcilla

EXPOSICIÓN DE ESCULTURAS y RELIEVES EN ARCILLA

MAESTRO MIGUEL ÁNGEL BETANCUR TAMAYO

 Inauguración el sábado 10 de Junio de 2017 a las 7 pm

MUSEO DE JERICÓ ” MAJA “.

 

La exposición estará abierta desde EL 10 DE JUNIO AL 16 DE JULIO DE 2017 en la Sala # 6 del Museo”MAJA “ de Jericó.

Dirección : “Santiago Santamaría” – Cra. 5 Nro. 7-50 Tel. (+57)(+4) 8523101 alcaldí[email protected]   –   [email protected]     www.jerico-antioquia.gov.co

En sus investigaciones con diversos materiales clásicos para elaborar esculturas, se encuentra actualmente su más reciente producción “ de esculturas y relieves en arcilla, barro ( terracota ).

Hace énfasis en este material como elemento puro y esencial, tanto como original y único.

En su búsqueda de una identidad, está lo natural y la recreación de la forma; pues esto es su escultura: una simbiosis de forma, espacio y contenido.

La necesidad interior de comunicación y de convivencia humana, lo han llevado a realizar y trabajar la ESCULTURA. Una labor que desempeña por puro placer, por sentirse bien, a gusto y feliz de lograr algo que le llena y satisface, donde ha sacrificado al MIGUEL ÁNGEL hombre por el MIGUEL ÁNGEL escultor.

Con la obtención de resultados altamente satisfactorios que han dado origen a una serie de esculturas libres y abiertas, donde importa más la cadencia de los bajos y altos relieves, las depresiones y surcos; que hacen de la escultura una sinfonía de formas y volúmenes, independiente del mensaje o actitud que allí pueda reflejarse. Es un trabajo con un lenguaje directo y universal, mas que particular.

Su obra es un volver la mirada hacia atrás, hacia lo conocido para enfrentar lo desconocido, con la seguridad que le dan 44 años de investigaciones en forma, volumen, diseño, contenido y materiales; haciendo ESCULTURA por convencimiento propio.

Son 34 esculturas en Terracota (barro ,arcilla) donde prima el mensaje directo, la obra sobria, vigorosa y universal de un escultor cuya trayectoria se remonta a 44 años de investigaciones, además más de 80 exposiciones entre individuales y colectivas y la realización de más de 35 monumentos públicos,

El tema, idea o filosofía central es la escultura en sí misma, el cuerpo de la mujer en este caso es una respuesta a la búsqueda de la armonía que debe llevar la escultura.

Para el Escultor Miguel Angel Betancur LA MUJER ha sido el tema de su vida, el motor que lo ha impulsado, lo ha inspirado, lo ha llevado a trabajar casi frenéticamente, a ella le debe gran parte de su obra escultórica. Ella ha sido todo. Rinde con sus esculturas un homenaje a esa MUJER.

El cuerpo de la mujer ha sido un pretexto para un análisis, para preguntarse acerca de su qué hacer frente al arte y la sociedad. Sus esculturas de mujeres no son ninguna mujer en particular, está idealizada, es la búsqueda de la bondad, de la belleza misma a través de sus formas y el encuentro consigo mismo a través del trabajo continuo y la investigación constante. Es un trabajo consciente de la búsqueda y entendimiento de la estructura interna de esa bellas formas femeninas.

El Maestro Miguel Ángel Betancur Tamayo empezó a trasegar por el mundo de la Escultura desde el año 1973 en el que ingresó al Instituto de Artes Plásticas hoy Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia.

En el año 1976 inauguró su primer monumento “ La Industria” en la Facultad de Ingeniería Mecánica de la Universidad Pontificia Bolivariana.

Expone colectivamente e individualmente desde 1974 a nivel regional y nacional.

Ha realizado más de 35 monumentos públicos entre ellos están: El monumento a Simón Bolívar denominado “Bolívar y la Libertad” colocado en el Parque principal de la Ciudad de Envigado; “Chiminigagua o La Creación de la Luz” la más grande escultura en Piedra del país localizada en la Central Hidroeléctrica del Municipio de San Carlos (Antioquia) que mide 18 metros de larga por 6 metros de altura y un peso aproximado de 184 toneladas, realizada en el año 1982; “Un Coloquio de vida” grupo escultórico en concreto patinado instalado en el Hospital Fundación Universitaria San Vicente de Paúl en Medellín y el Monumento a Gregory Elías en Curazao en las Antillas Neerlandesas.

 

RECORDANDO A UN GRAN ESCULTOR COLOMBIANO A SUS 59 AÑOS DE MUERTO EL MAESTRO JOSÉ HORACIO BETANCUR BETANCUR

A SUS 59 AÑOS DE MUERTO HOY 10 DE NOVIEMBRE DE 2016 QUIERO HACER UN RECONOCIMIENTO A ESTE GRAN MAESTRO  ESCULTOR CREADOR DE LA ESCULTURA MONUMENTAL NO OFICIAL DE ANTIOQUIA

CON UN ESCRITO DE  León Zafir, cedido para El Colombiano Literario , Domingo 24 de noviembre de 1957. con motivo de su  muerte acaecida el 10 de noviembre del mismo mes

Titulado

José Horacio Betancur y la Casa de la Cultura

alli se narra la historia de la trayectoria escultorica de José Horacio y el nacimiento de la Casa de la Cultura de Medellin hoy facultad de Artes de la Universidad de Antioquia.

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José Horacio Betancur y la Casa de la Cultura

Por León Zafir, cedido para El Colombiano Literario , Domingo 24 de noviembre de 1957.

 

…” De irrevocable extracción obrera y campesina, como que su padre, labriego ocasional, ejercía en la época del advenimiento de José Horacio, con suma honradez y modestia el honesto oficio de carpintero, desde su infancia el artista de que se viene en trato se sintió atraído por las aficiones obreras de su progenitor, y tras de haber cursado estudios elementales en la única escuela de varones que existía en el poblacho, abrazó con bríos singulares el oficio de la garlopa y el serrucho, del martillo y el escoplo, alistándose desde entonces en el escuadrón de los obreros universales, toda vez que el oficio de características artesanas es cogido por el rústico mocetón para iniciarse en las lides del trabajo, es el mismo que le asigna la Historia Sagrada al Carpintero de Nazaret.

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A fuerza de estudio, en lucha abierta contra los vientos de la incomprensión, logró acopiar una envidiable cultura artística, y en posesión de sus vastos conocimientos y de sus ideas voluntarias, después de haberle jurado con el pensamiento fidelidad a la patria chica, enderezó resueltamente sus pasos hacia esta capital.

 

En calidad de obrero común trabajó durante algún tiempo en un taller de ebanistería, calladamente, con el pensamiento fijo en los estudios de escultura y dibujo que adelantaba por las noches en la escuela de Bellas Artes, en donde él mismo se había matriculado. Más tarde, siempre bajo el influjo de sus sueños de liberación de los yugos patronales, fundó su propio taller en un local amplío del barrio alto de Buenos Aires, que distinguió con el nombre legendario de “Taller Luis XV ”. Realizó a la sombra de su casa espiritual una copiosa obra de talla en madera, de tan audaces y originales concepciones, que hubo de sorprender y maravillar a los críticos del arte magnífico, hasta el punto que, no resultara aventurado ni fuera de la realidad, asegurar que con aquellas sus primeras obras clásicas de talla en madera, José Horacio Betancur se incrustó de un solo golpe en el historial artístico – escultural de la montaña y de Colombia.

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No cejaron aquí sus empeños de superación en las artes plásticas, y con una docena de Discípulos de buena voluntad que logró recoger abrió una escuela para enseñarles, maestro generoso, a dominar con arte y elevación de espíritu el barro, el yeso, el concreto y el bronce, cuatro elementos simples y duros que al conjuro de sus sabias manos de artista genial, solían ablandarse, adquirir formas, simular movimientos y expresiones elocuentes, y hasta llegaban a tornarse dóciles y tersos como las lunas de cristal.

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Entregado por entero a la escultura, modeló en madera, yeso, bronce y granito, monumentos de vigorosa concepción, y en barro plasmó una frondosa colección de cerámica que causó una verdadera revolución artística por la originalidad y maestría con que supo captar los más complejos motivos autóctonos de Antioquia, de Colombia y de América. Mas llegó un día en que el dueño del local en donde Betancur estaba consiguiendo a duras penas el pan escaso para su familia, (ya se había casado con doña Enriqueta Tamayo, digna compañera de sus luchas), pero sí mucha gloria para la patria, hubo de reclamarle su propiedad, protestando, sin ruborizarse el imbécil, que se quejaban los vecinos por el hecho “escandaloso” de que en el taller se hallaban exhibidas algunas estatuas de mujeres desnudas… y aquí empezó el viacrucis artístico de José Horacio.

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Posteriormente consiguió que le cedieran, para continuar sus clases, el patio interior de un local público con oficinas al frente, pero tal concesión no le duro mucho tiempo debido a que el jefe de las oficinas mencionadas, un tonto malicioso que ni siquiera es antioqueño, conceptuó en su ignorancia ilimitada que era supremamente inconveniente para el buen nombre de la administración pública, que José Horacio estuviera escandalizando a la ciudad con la exposición de estatuas ligeras de ropas, modeladas en el patio interior de un edificio de propiedad del gobierno.

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Fue entonces cuando el varón de toda varonía que lo era José Horacio Betancur Betancur, digno ejemplar de la raza brava que no se doblega ni trepida, herido en lo más hondo de su sensibilidad artística, retraído como las fieras circenses nostálgicas de selvas, en señal de protesta desdeñosa, a la cabeza de treinta estudiantes de ambos sexos que era el número total de sus Discípulos, se lanzó a la calle como un tigre escapado de un jardín zoológico, sereno y frío al parecer, pero ardiendo por dentro como los volcanes en vísperas de estallar. En completo orden recorrieron algunas calles, sin lanzar un grito ni arrojar una piedra de las que llevaban consigo como elementos de trabajo, hasta desembocar en la Plazuela Nutibara, en términos modernos Plaza de las Américas, en donde, esgrimiendo afanosamente sus instrumentos de trabajo, maestro y Discípulos se pusieron a trabajar al aire libre, bajo la luz de un sol atardecido, y en presencia de altos empleados del gobierno que los observaban curiosos desde los miradores de la secretaría de educación.

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Esta hazaña típica y original fue repetida por varias ocasiones en parques y plazas de esta localidad, con la aceptación total del público que aplaudía admirando al maestro y a los artistas en embrión, hasta el día en que una entidad cívica que por aquel entonces gobernaba a la Villa de la Candelaria como a un feudo propio, hizo que José Horacio y sus optimistas discípulos abandonaran sus propósitos de continuar trabajando al aire libre en los parques públicos, porque, decían los incautos, con las aglomeraciones que provocaban obstaculizaban el tráfico, fuera de que pisaban la grama y despetalaban las flores.

Acosado por la insensatez y mala voluntad de sus conciudadanos, Betancur, seguro de su personalidad, confiado en la bondad de su obra y firme en sus propósitos de lucha hasta triunfar o morir, fue a recluirse en la serena paz de su hogar, y se dedicó a la talla de obras en madera y a la elaboración de figuras y objetos de barro para ver de ganarse la subsistencia.

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Corría el año de 1953, y era el mes de febrero, cuando a los doctores Antonio Osorio Isaza y Jorge Montoya Toro, Director de Educación Departamental, el primero, y jefe de la Extensión Cultural del Municipio de Medellín, el segundo, se les ocurrió la feliz idea de fundar en esta ciudad un Instituto de Enseñanza que se denominaría “Casa de la Cultura”, el cual funcionaría por cuenta de ambas entidades oficiales, con un director y los profesores que se requirieran para su desarrollo cultural efectivo, que fuera la enseñanza gratuita para el pueblo, de las artes de más fácil aprendizaje, tales como la música de cuerdas, el canto, el dibujo, la escultura, etcétera. Aprobada la idea y puesta en práctica en cuestión de días, hasta el retiro hogareño de José Horacio Betancur fueron a llamarlo para desagraviarlo en parte poniéndolo al frente de los estudiantes de escultura en la “Casa de la Cultura” que acaba de abrirse. El artista aceptó complacido y desde entonces recomenzó una vida de mayor agitación, de trabajo más intenso, logrando dar a la cultura escultórica americana más de cuatro obras monumentales de extraordinaria concepción original, muy vigorosas y ceñidas con caracteres casi reales a las leyendas brujas de la mitología de Colombia y América. “…

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…” Esto en cuanto las obras de mayor visibilidad por el tamaño de tales monumentos, porque en cerámicas y obras de talla de estatura menor, José Horacio dejó adelantada obra suficiente para colmar mucho más de un museo.

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Sin embargo, a José Horacio no lo abandonó jamás la sombra de la incomprensión ambiental, y por eso, él que confiaba en sí mismo; que era desdeñoso y altivo, nunca llegó a sentirse plenamente tranquilo y confiado entre sus conciudadanos; se sentía oprimido por lo pesado del ambiente y asechado por las miradas egoístas de los moralistas que ignoran o fingen ignorar maliciosamente la belleza puramente espiritual de un desnudo en el arte. Por eso, en más de una ocasión estuvo a punto de expatriarse hacia México, tierra bravía, libre y generosa. “…

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José Horacio y El Cristo de los andes
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JOsé Horacio y La bachúe

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EXPOSICIÓN DE ESCULTURA EN PIEDRA MAESTRO MIGUEL ÁNGEL BETANCUR TAMAYO

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EXPOSICIÓN DE ESCULTURA EN PIEDRA
MAESTRO MIGUEL ÁNGEL BETANCUR TAMAYO

Inauguración de la exposición.

Inauguración: Sábado 11 de Junio de 2016 a las 11 am. Auditorio del Museo Juan del Corral, en Santa fe de Antioquia.

La exposición estará abierta hasta el 10 de Julio de 2016 en la Sala de exposiciones temporales del Museo Juan del Corral.
Calle de la amargura # 9 – 77 Santa Fe de Antioquia (Colombia)
Teléfonos 853 4605 – 853 2109 [email protected]

Horarios
Lunes, martes, jueves y viernes, 9:00 a.m. a 12:00 m. y 2:00 a 5:30 p.m.
Sábados, domingos y festivos, 10:00 a.m. a 5:00 p.m. Miércoles, cerrado

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El Museo Juan Del Corral se complace en presentar una nueva muestra de arte, del artista Miguel Ángel Betancur Tamayo.

Presentamos en esta exposición 33 esculturas desde pequeño formato hasta escultura monumental en diferentes materiales como la piedra arenisca (bogotana), el barro (terracota) y el bronce, acompañadas de una serie de fotografías de la obra escultórica monumental realizada hasta el momento.

Ésta muestra hace hincapié en la talla directa como técnica esencial de la escultura, plantea el enfrentamiento “combate” entre el escultor y el material, refuerza el concepto de escultura tallada de un volumen definido, como una búsqueda impuesta por sí mismo, consciente de las limitaciones que ésta labor conlleva.

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Decía Leonel Estrada acerca de esta obra:

Su trabajo es transformación de la materia, sin salirse de ella, sin trucos ni maquillajes. Crea quitando, nunca poniendo y a pesar de ello, sus esculturas crecen y se ensanchan. Tiene mucho que decir y lo dice a través de las texturas que va creando, contraponiendo, o por medio de ritmos y volúmenes. Busca que el aire circule alrededor, nunca a través de ellas, por eso su trabajo es emblocado y no ofrece problemas de espacios interiores, de orificios o de vanos. Cada obra realizada es una representación en que se debaten angustias con alegrías, formas y espíritus.
Miguel Ángel es un artista tenaz, le sobra vocación, ama el cincel y el martillo como a sus propios hijos. La escultura le resulta una necesidad vital, le sobra vocación, por eso es tenaz y atrevido.

La obra del Escultor Miguel Ángel Betancur T. está centrada en la mujer, se trata de humanizar el material, lo que le da un toque de vitalidad y fuerza expresiva.

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Nacido en 1953, el Maestro Miguel Ángel Betancur Tamayo empezó a trasegar por el mundo de la Escultura desde el año 1973 en el que ingresó al Instituto de Artes Plásticas hoy Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia.

En el año 1976 inauguró su primer monumento “La Industria” en la Facultad de Ingeniería Mecánica de la Universidad Pontificia Bolivariana.
Expone colectivamente e individualmente desde 1974 a nivel regional y nacional.

Ha realizado más de 35 monumentos públicos entre ellos están: El monumento a Simón Bolívar denominado “Bolívar y la Libertad” colocado en el Parque principal de la Ciudad de Envigado; “Chiminigagua o La Creación de la Luz” la más grande escultura en Piedra del país localizada en la Central Hidroeléctrica del Municipio de San Carlos (Antioquia) que mide 18 metros de larga por 6 metros de altura y un peso aproximado de 184 toneladas, realizada en el año 1982; “Un Coloquio de vida” grupo escultórico en concreto patinado instalado en el Hospital Fundación Universitaria San Vicente de Paúl en Medellín y el Monumento a Gregory Elías en Curazao en las Antillas Neerlandesas.

Para los turistas que visitan la ciudad, significa una oferta turística enriquecida, siguiendo la línea de las exposiciones que realiza constantemente el Museo Juan del Corral.

Sea pues bienvenida esta magnífica exposición que acerca a la comunidad lugareña y visitante a la Ciudad Madre, a una de las más importantes expresiones artísticas del hombre desde sus primeros tiempos, y con una muy especial calidad técnica y conceptual.

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Contacto
Miguel Angel Betancur T.
Escultor
Teléfono: 3312543
Celular: 314 689 41 74
www.miguelangelbetancur.com
eMail : [email protected]

[Nota en la prensa] Fuego en el taller del escultor Betancur

Foto: Giuseppe Restrepo

Hoy en el periódico El Mundo, en Medellín, hacen una reseña de porque actualmente tengo frenado el trabajo y el inicio de clases.

 

Un incendio y una quemadura en la pierna del artista Miguel Ángel Betancur tienen suspendidas las clases en su Taller Galería Escultor.

Leer la nota completa en: Fuego en el taller del escultor Betancur

Clases de escultura figurativa

El Taller Galeria Escultor Miguel Ángel Betancur Tamayo
Informa que tiene abiertas las inscripciones para los cursos y talleres de: Escultura, dirigidos y libres, en barro, madera, piedra y bronce.
El cual se ofrece en su sede de Envigado,
Carrera 41 Nro. 38 A sur 32.
Teléfono 331 25 43.
Celular: 3146894174
Email: [email protected]
Web: www.miguelangelbetancur.com

Estos cursos se desarrollarán en forma práctica, llevando al alumno al conocimiento y manejo de la figura humana en la escultura, a través de diferentes problemas formales previamente definidos.

El Maestro Miguel Ángel Betancur T. ha realizado más de 35 monumentos públicos entre ellos están : El Monumento a Simón Bolivar denominado “Bolivar y La Libertad “, colocado en el Parque Principal de la Ciudad de Envigado. La más grande escultura en piedra del país localizada en La Central Hidroeléctrica de San Carlos, denominada:“ El Chiminigagua o La Creación de la Luz “.que mide 18 metros de largo por 6 metros de altura y un peso aproximado de 184 toneladas realizada en el año 1982. El grupo Escultórico denominado “ Un Coloquio de vida “ para el Hospital Universitario San Vicente de Paúl en Medellín. Y el monumento a Gregory Elías en Curazao.

Recordando al Escultor José Horacio Betancur B. hoy 10 de noviembre a sus 58 años de muerto.

Evocación de un Escultor

A los seis y a los veinte años de su muerte se hizo una evocación del escultor con sendas exposiciones de su obra en el Museo de Zea 1963 y en la Biblioteca Pública Piloto 1977 , allí algunos de sus amigos hicieron una semblanza que bien vale la pena conocer

 

 

Hoy a sus 58 años de muerto quiero recordarlo con el escrito de uno de sus amigos más cercano El Poeta Carlos Castro Saavedra

 

 

 

Una Elegía

El Colombiano Literario, Domingo 24 de noviembre de 1957

 

 

Adios José Horacio

 

Por Carlos Castro Saavedra

( En la muerte del escultor José Horacio Betancur )

10 de noviembre de 1957

 

De par en par abierta

por un golpe de plomo y mala suerte,

tu cabeza desierta

en raíces y en hojas se convierte.

 

Yo quiero que te quedes,

pero tú te despeñas por la herida

y a duras penas puedes

esculpir en el polvo tu partida.

 

 

Escultor, pero ciego,

ciego bajo la tierra y sin martillos,

dilapidas tu fuego

en medio de cartuchos amarillos.

 

Parece que es un sueño,

pero es verdad que vuelas y te alejas

y que en vano me empeño

en retener las alas de tus cejas.

 

Labrador ya no eres

de piedras duras y maderas bellas,

labrador de mujeres

elementales como las estrellas.

 

Eres puro trasmundo

y si algo brilla en tus alrededores,

es mi llanto profundo

que te busca entre zarzas y entre flores.

 

Te recuerdo a pedazos,

pues participo de tus destrucciones,

y no alcanzan mis brazos

a juntar tus escombros y terrones.

En un buque muy serio

tu corazón naufraga sin testigos,

y en torno al cementerio

esperamos el turno tus amigos.

 

 

Nada podemos, nada

contra la muerte y sus tenaces besos,

que gastan la mirada

y derrumban la estatua de los huesos.

 

Me queda la esperanza

de que puedas oirme desde el suelo,

y de que mi labranza

convierta en pan la sombra de tu pelo.

 

Siento que te hayas ido

sin anunciar, en medio de amapolas

y que no hayas podido

despedirte del mar y de las olas.

 

Me gusta, sin embargo,

pensar que viajas por la tierra entera,

a cumplir el encargo

de esculpir una patria verdadera.

 

 

 

 

 

 

 

EVOCACION DE UN ESCULTOR

Por Carlos Castro Saavedra Medellín, Octubre 1963

 

El escultor José Horacio Betancur ya empieza a convertirse en una piedra, a incorporarse a las rocas que el tiempo va amenazando bajo la tierra. Los que lo conocimos, lo admiramos y lo quisimos de verdad, desde el momento en que decidió marcharse para siempre, sentimos viva su muerte, sentimos tibia su frente helada, sentimos que no estaba quieto bajo el polvo (con las manos cruzadas sobre el pecho) sino en plena actividad, desgarrando el misterio, golpeando las raíces para darles forma de serpiente, exigiéndole a la tumba un espacio más grande y alimentando los minerales con su propia sustancia desatada. Fue tan vital José Horacio, tan intrépido, tan ardiente, que a uno le cuesta dificultad aceptar que está en reposo y que sus herramientas de trabajo esperan en vano su regreso.

 

A principios del próximo mes de noviembre, y como un homenaje a su memoria, se va a exponer en Medellín buena parte de su obra y en esta forma sus amigos y el público en general vamos a tener la oportunidad de recobrarlo físicamente, porque la verdad es que su obra es él, es su sangre y su rostro, su gesto característico (el del luchador que no se daba tregua en la lucha) y su sonido de minero y domador de piedras duras.

 

José Horacio Betancur vivió a prisa y caudalosamente, como si hubiera sabido, desde la cuna, que contaba con poco tiempo para realizar sus proyectos, para hacer su vida, para dejar en la madera y en el barro, en el hierro y el bronce, una huella profunda, casi una dentellada clamorosa. Trabajaba con furia, con amor y con furia, y las copas que salían de sus manos eran gigantescas, lo mismo que sus figuras mitológicas y sus hogueras revolucionarias. Como ninguno otro de sus compañeros de generación reflejó a su país en formación, a su país de tentativas y derrotas, a su Colombia infantil y dramática, llena de posibilidades y a la vez de caminos cerrados. El mismo, José Horacio, fue un niño tormentoso. Víctima de su propio temperamento, espejo de una patria en desorden, que poco o nada ha hecho por sus artistas y sus valores espirituales.

 

Aunque no cayó en una emboscada tendida por la violencia que hemos padecido todos en los últimos años, en una u otra forma, José Horacio fue alcanzado por el infortunio nacional. La tempestad sopló sobre su cara y apagó el fuego de sus ojos. La tempestad que no ha acabado de pasar y de herir cedros y escultores. El sentimiento de desintegración que a menudo nos asalta y nos acongoja a unos y a otros, fue el que se apoderó de José Horacio en los últimos meses de su vida, aunque él no se hubiera dado exacta cuenta de ello, y lo fue doblando y haciéndole perder el equilibrio, en una especie de batalla final, de batalla consigo mismo y su sentido dramático de la vida.

 

No perteneció a fracciones políticas de ninguna índole, pero fue fiel a su barro humano, a la arcilla popular de que estaba hecho. No se dejó atar por los convencionalismos y los halagos cortesanos, no labró sus piedras con timidez, para no estropear la siesta de los reyes, ni compartió las injusticias de los injustos ni las debilidades de los débiles. Su rebeldía se manifestó en todos sus actos. Aun en aquellos que parecen estar condenados a los desenlaces anodinos por la cotidianidad y la costumbre. La suya fue una personalidad combativa, valiente, indomeñable, pero en su corazón había espacio para la ternura, la amistad y los pájaros que se fatigan de volar y buscan un refugio en el pecho del hombre.

 

José Horacio fue hijo de las montañas, hermano de los ríos y partidario de los bosques y de los animales que los habitan. Fue elemental, fue tierra que esculpía, tierra que empuñaba un cincel y lo golpeaba volcánicamente. Me parece que estoy viéndolo en su taller, con su cara vidriada por el sudor, con su pelo desbordado sobre la frente, con su clamor y sus músculos crecidos, como si estuviera tallándose a sí mismo, dándose forma de escultura viva y monumento palpitante. Le sobró fuerza. Le faltó un poco de sobriedad, de medida y de ritmo, porque lo cierto es que el solo vigor no produce la conquista del mundo artístico, pero su desbordamiento no siempre se quedó en mitad del camino. Dejó obras hermosas, verdaderos testimonios de su pasión y su tormenta, que conmueven y reconcilian con la belleza y con la vida.

 

Con la muerte de José Horacio Betancur, acaecida hace ya varios años, murió un poco mi generación. Cuando partió él, sentimos todos sus compañeros un vacío en el alma, un vacío que seguimos sintiendo, y que no logramos llenar, ni siquiera en parte, con nuestra devoción a su memoria. La vida de José Horacio era también la nuestra, se confundía con nuestra sangre y compartía con ella su salud, sus sueños y su calor humano. Mañana será piedra, peñasco, cordillera – en forma ya definitiva – y los escultores del futuro sacarán de su pecho un mundo nuevo y limpio.

 Aplanchador:Bronce Cacique Nutibara13 El dolor 6 estudio 3 extasis Familia Antioqueña: detalle Familia Antioqueña:Carton:1 Familia Antioqueña:detalle5 José Horacio y la Bachue. La madremonte en el Cerro Nutibara La minera3 yJHBB Minera piedra mineria Antigua y moderna y JHBB Opresion:1947 Placido Vélez 3