Soneto XII

Por Michelangelo Buonarroti Soneto XII Si mi tosco martillo en duras piedras de humano aspecto forma aquello o esto, del ministro que lo escolta, empuña y guía toma el movimiento, y da pasos ajenos. Mas el divino que en el cielo está y mora, a los demás y a sí, moviéndose embellece; y si ningún martillo sin otro martillo puede hacerse, de ese vivo se hacen otros. Y pues que el golpe más merito tiene cuanto mas se levanta de la fragua, este sobre el mío ha volado al cielo. Por lo que mi no acabado vendrá a menos, si ayuda no le da la fábrica divina para hacerlo, pues en el mundo…

Continuar leyendo

Soneto XI

Por Miguel Angel Buonarroti Soneto XI La razón conmigo se lamenta y duele, mientras amando espero ser feliz; con ejemplos fuertes y palabras ciertas rememora mi vergüenza y dice: -¿Qué te reportara tan vivo sol sino la muerte? Y no cual la del fénix-. Mas poco ayuda, que a quien quiere caer, no basta esa rápida mano vencedora. Conozco mis daños y la verdad entiendo; del otro lado albergo un corazón distinto, que más me mata cuanto más me entrego. Entre dos muertes mi señor se asienta: Esta no quiero, la otra no comprendo: y suspenso así, mueren alma y cuerpo.  Escrito con posterioridad a1528. En el mismo folio del manuscrito hay unos…

Continuar leyendo

Recordando a un Gran Escultor a los 101 años de su nacimiento !!

RECORDANDO A UN GRAN ESCULTOR COLOMBIANO José Horacio Betancur y la Casa de la Cultura Por León Zafir, cedido para El Colombiano Literario , Domingo 24 de noviembre  de 1957. …”De irrevocable extracción obrera y campesina, como que su padre, labriego ocasional, ejercía en la época del advenimiento de José Horacio, con suma honradez y modestia el honesto oficio de carpintero, desde su infancia el artista de que se viene en trato se sintió atraído por las aficiones obreras de su progenitor, y tras de haber cursado estudios elementales en la única escuela de varones que existía en el poblacho, abrazó…

Continuar leyendo

SONETO X

Por Michelangelo Buonarroti Dime de grado, Amor, si estos mis ojos de veras ven a la beldad que aspiro o si va dentro en mi, y a donde miro, veo esculpido entonces su rostro. Tú lo debes saber, pues que con ella vas a arrancarme la paz y darme enojo; mas perder no querría un mínimo suspiro, ni pedir otro fuego de mas breve ardor.-La belleza que ves en verdad está en ella, pero crece al subir hasta un lugar mejor, y por los ojos mortales viene el alma. Ahí divina se vuelve, honesta y bella, pues semejante a sí es todo lo inmortal: Y esta, no aquella, se llega hacia tus…

Continuar leyendo

Fin del contenido

No hay más páginas por cargar

Cerrar menú